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NÚMERO 51, PÁGINA 90


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La trágica vida de María Estuardo

Educada en Francia, volvió a su Escocia natal para reinar sobre un país agreste y
turbulento. Apresada por sus súbditos, escapó a Inglaterra, donde Isabel I la mantuvo
cautiva veinte años y la hizo ejecutar.


Pocas reinas han tenido una vida más azarosa y trágica que
la de María Estuardo, una soberana bella y cultivada,
vilipendiada por muchos de sus contemporáneos, pero que
desde su muerte ha despertado el interés de historiadores,
literatos y hasta cineastas. María Estuardo nació en 1542 en
Linlithgow, en un tiempo en el que Escocia era uno de los
territorios más periféricos y, en cierto modo, atrasados de
Europa. Además, el país tenía como vecino a Inglaterra, un reino
mucho más rico y una potencia amenazadora que pretendía
conquistar el reino del norte. Escocia se alió con Francia, el
tradicional enemigo de Inglaterra, y a los cinco años María
Estuardo marchó al país galo como prometida del Delfín. Allí
permanecería los siguientes trece años, que fueron los más
felices de su vida. El francés y el escocés se convirtieron para
siempre en sus lenguas habituales. El 19 de agosto de 1561
María Estuardo volvió a su Escocia natal dispuesta a ejercer el
poder que le correspondía, pero carecía de la determinación
necesaria para tomar decisiones importantes. Era, eso sí, una
reina que cultivaba la poesía en francés y leía a autores clásicos
y renacentistas. Pero su trágico destino parecía ya escrito de
antemano: depuesta del trono de Escocia, estuvo prácticamente
privada de poder. Tres veces viuda, fue perseguida, pasó
prisionera 18 años, y fue condenada a muerte por conspirar
contra la vida de la reina de Inglaterra y contra la seguridad del
reino, el 15 de octubre de 1586, antes de cumplir los 45 años.